Kinko

Kinko

El almacén de la esquina de todos los uruguayos

Entrevista realizada en 2017.
Juan Andrés Ravecca es egresado de la FDER de la UM y director de la cadena de almacenes Kinko 

Al igual que otros graduados de la UM, Juan Andrés Ravecca, decidió comenzar su emprendimiento propio. Después de terminar la carrera, el ex alumno de la Facultad de Derecho se mudó a Santiago de Chile con su esposa. Ahí nació su hija y, poco después, la idea que se hizo realidad en la cadena de almacenes Kinko

¿Por qué decidiste emprender? ¿Qué te motivó a hacerlo? 

Siempre quise hacer algo propio. Siempre me gustó organizar y gestionar cosas: desde mi cuadro de la liga hasta el primer negocio que tuve. 

¿Cómo nació Kinko? ¿Cuál fue el proceso? 

Cuando nació mi hija empecé a ir más a hacer las compras de lo que lo hacía habitualmente. Un día me fijé en cuánto gastaba en la cadena de almacenes que me quedaba al lado de mi casa y cuánto gastaba en los grandes supermercados, y vi que gastaba mucho más en el almacén. Ahí me di cuenta de que con la cultura que existe en Uruguay de ir al almacén esto podía ser una buena idea: rejuvenecer el viejo almacén gallego de la vuelta de la esquina. 

Después, me contacté con mis hermanos. Les gustó la idea y empecé a trabajar. Me propuse llevar un plan de negocios para analizarlo junto a ellos. Con su apoyo, decidí emprender. Volví a Santiago, le comuniqué a mi jefe que me iba y a los dos meses desembarqué en Montevideo para encarar mi nueva vida.  

¿Cómo definirías a Kinko? 

Kinko se define como almacenes. Es un almacén moderno que trata de brindarle rapidez, variedad, horarios extendidos y una experiencia de compra a sus clientes. Hoy contamos con 20 sucursales en Montevideo y dos franquicias, una ubicada en Barra de Carrasco y la otra en la ciudad de Mercedes. Es una empresa que actualmente cuenta con una dotación aproximada de 200 personas, principalmente jóvenes. La visión de Kinko es poder convertirse en el almacén de la esquina de todos los uruguayos.  

¿Cómo ves la evolución de Kinko en el tiempo? 

Excelente. Obviamente no todo sale bien siempre. Hemos tenido que remar contra viento y marea para que Kinko sea lo que es y todos los desafíos que hemos enfrentado nos han hecho fuertes. Hoy Kinko es una empresa grande para lo que es Uruguay, y al mismo tiempo sigue manteniendo esa magia que nos motivó desde el primer día.   

¿Cuáles son tus expectativas a futuro? 

Continuar creciendo. Queremos llegar en los próximos cuatro años a 30 locales propios y 10 franquicias. Además, aspiramos a transformarnos en una empresa ejemplo donde la gente realmente quiera trabajar y desarrollarse profesionalmente y como persona.  

¿Qué te mueve a seguir todos los días con este proyecto? 

La gente que depende de mí, mi familia y mis amigos.  

¿Qué mensaje le darías a los jóvenes que quieren emprender, pero no están seguros de dar el paso? 

Que no se apuren. Que aprendan de los demás. Uno nunca está preparado, pero algún día algo de adentro de ellos les va a decir que es el momento y en ese instante deben tomar la decisión. No traten de encontrar respuesta a todo, porque no las van a encontrar. Si esperan a tener todas las respuestas se van a quedar con las ganas. 

“Pensar en grande, comernos la cancha” 

El graduado de la FCEE Mauricio Echevarría obtuvo una beca de la ANII para investigar qué rol juegan los estereotipos en los logros académicos de las personas 

Mauricio Echevarría, egresado de la Licenciatura de Economía de la UM, obtuvo una beca de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII). Como sugerencia del profesor Juan Dubra, se postuló a la categoría “Áreas Estratégicas”, que busca dar becas para estudios de temas que son especialmente importantes para la ANII, como educación y movilidad social, desigualdad, entre otros. 

Su proyecto, que propone investigar qué rol juegan los estereotipos en los logros académicos de las personas, obtuvo el tercer lugar entre 80 que se presentaron. La ANII el ofreció una beca que cubre su Maestría en Economía en la UM, por pertencer a la categoría "Maestrías y Doctorados en Uruguay". Actualmente trabaja en ese estudio junto a su tutora, la profesora Ana Balsa. 

¿Qué te motivó a postularte? 

Yo ya estaba haciendo algunos cursos del máster, y Juan nos comentó de esta beca y que otros alumnos se habían postulado con éxito. Me fui a hablar con ellos, conseguí un tutor, una idea, apliqué y quedé seleccionado. 

¿Cuáles son tus perspectivas a futuro con esta beca? 

Me encantaría que este proyecto sirva para entender mejor por qué tantas personas no alcanzan un nivel de formación demasiado alto. Creo que tenemos una idea novedosa y ojalá podamos sacar muchas consecuencias prácticas para Uruguay. 

¿Por qué te volcaste a la investigación? 

Independientemente de que la economía crezca, si mirás los números de Uruguay, el panorama es bastante complicado, en especial en la educación: menos del 40% de los jóvenes termina secundaria y menos del 10% entre los que están en situación de pobreza más dura. Y de los que terminan, hay que ver qué es lo que aprendieron. ¿Qué trabajos les esperan a estas personas? Es tristísimo, pero si no hacemos nada, su única posibilidad va a ser trabajar por dos pesos. La educación pública, que en algún momento fue un buen mecanismo de ascenso social hoy ya no lo es; hoy no logra cambiar la situación socioeconómica de las personas. 

La gran pregunta es cómo salimos de esto, qué hacer para poder ayudar a tanta gente a subir de situación, a que puedan aspirar a trabajos de calidad. Y acá entran a jugar los investigadores de esta rama de la economía, que apuntamos a responder preguntas muy chicas, muy concretas, pero que sumadas pueden orientar las políticas públicas en la buena dirección.  

¿Qué mensaje le darías a los estudiantes de grado que están interesados en esta rama de la economía? 

Mi mensaje, para toda la facultad, o mejor, para toda la UM, es: que tenemos que pensar en grande, comernos la cancha, porque el país lo necesita. A los uruguayos nos gusta mucho la igualdad: preferimos ir tirando más o menos todos juntitos, a que alguien despegue y se aleje demasiado. Me acaba de llegar al mail una newsletter de la facultad con los nombres de algunos egresados que están afuera en este momento: uno haciendo una maestría en Harvard y los otros haciendo sus doctorados en Stanford, Yale y NYU. No tenemos por qué achicarnos, así que a apuntar muy alto que hay mucho por hacer: en investigación, en la empresa o donde sea.