Vocación y aula: el recorrido doctoral de Cristina Chiusano

Profesora y coordinadora académica del área de inglés de la Facultad de Humanidades y Educación, Cristina Chiusano obtuvo su doctorado en lingüística en la Universidad de la República (UdelaR), después de un proceso de aproximadamente ocho años. Más allá del logro académico, Chiusano destaca como gran “ganancia” el crecimiento personal. “El proceso es todo lo que se aprende (educativamente) y la parte de formación humana, como persona. Para mí eso tiene un valor incalculable”, explica.
La investigación
Chiusano describe su tesis como una “mezcla entre estudios en lingüística aplicada, o sea de enseñanza y educación”. La doctora, especializada en áreas de gramática y fonología de la lengua inglesa, realizó un contraste entre dos enfoques para enseñar mejor la pronunciación a los futuros traductores e intérpretes.
El primero de ellos se basa en el modelo tradicional de escuchar y repetir, que apunta a sonar como un hablante nativo. El otro mantiene un enfoque más pedagógico, centrado en el estudiante y en el aprendizaje profundo para la apropiación de conocimientos. “Se corroboró que quien se pueda apropiar de los conocimientos sin sentir esa presión de expresarse como un hablante nativo, se le despierta el bichito de ver qué pasa si mejora la pronunciación en pos del oyente”.
Los desafíos del camino
Chiusano comenzó el doctorado en 2017, cuando se abrió la generación de Lingüística en la UdelaR. En 2018, después de la aprobación del proyecto, comenzó la etapa de investigación. Su trabajo requería la recolección y evaluación de, aproximadamente, 400 muestras orales.
Pero, en 2020, la pandemia obligó a digitalizar el estudio y a adaptar la metodología. “Utilicé entre seis y siete semanas para armar, digitalizar y recurrir a herramientas tecnológicas”, recuerda.
En 2022 tuvo que reunir a jóvenes como participantes del estudio, y a gente externa que evaluara las muestras. “Conseguir personas que escucharan alrededor de 400 muestras de habla fue un desafío. Me llevó todo el 2022 y parte del 2023”. El análisis estadístico no podía comenzar hasta que ese trabajo preliminar no estuviese terminado.
El siguiente paso implicó otro desafío: salir de su zona de confort. Chiusano expresa que, durante el análisis estadístico, contó con el apoyo del ingeniero Rodrigo Sánchez, egresado y exalumno suyo, quien la ayudó en el procesamiento de los datos mientras ella le daba clases de inglés para su beca en el exterior. “Terminamos ayudándonos mutuamente”, destaca.
Finalmente, tras entregar la tesis en setiembre y defenderla el 25 de febrero, obtuvo el grado de doctora luego de su exposición ante el tribunal.

El impacto en el aula
Como docente universitaria y coordinadora académica, Chiusano asegura que los hallazgos de su investigación ya están siendo implementados en sus clases hace tiempo. Destaca la importancia de realizar trabajos de aula en los que el estudiante participe activamente. “Alejarnos de la concepción de la clase en donde el docente explica y expone. Poner al alumno a trabajar aumenta el rendimiento académico y el interés por las asignaturas”.
También hizo énfasis en la aplicación del modelo de “aula invertida”, en el que el alumno se prepara en su hogar a través de micro tutoriales y vuelve a clases con dudas para poder abordarlas y realizar más ejercicios prácticos. “Yo les doy una presentación con tutoriales y ellos ya vienen con herramientas para aplicarlas y practicar”, señala la doctora.
Con este logro, la FHUMyE suma otra doctora a su staff full time, consolidando su calidad educativa y su reconocimiento en el ámbito académico.