La pasantía social de la FCEE llevó la educación financiera a una cárcel de mujeres

Las actividades interactivas tuvieron como objetivo que los alumnos y las jóvenes privadas de libertad se sientan parte del mismo grupo
La pasantía social de la FCEE llevó la educación financiera a una cárcel de mujeres

La Facultad de Ciencias Empresariales y Economía llevó a cabo la pasantía social entre el 30 de abril y el 11 de junio, una instancia en la que los estudiantes dedican 20 horas de servicio para poner en práctica y compartir sus conocimientos con sectores de la sociedad en contextos de mayor vulnerabilidad, contribuyendo a su desarrollo.

“Yo enseño educación financiera”, explica Carolina Chifflet, directora de la carrera de Negocios Internacionales de dicha Facultad. Y agrega: “Desde la Universidad existía la iniciativa de contribuir a la educación de las personas privadas de libertad, y entendimos que esta pasantía era una excelente oportunidad para hacerla realidad”. De esta forma, varios estudiantes concurrieron a la cárcel de mujeres de Colón, Unidad Nº 5, para participar del proyecto.

El primer paso fue una entrevista mano a mano entre un estudiante y una joven privada de libertad, en la que el alumno incluyó preguntas sobre el dinero y sobre su vida personal, tales como: ¿Alguna vez tuviste un negocio?, cómo está compuesta tu familia?, ¿qué significa el dinero para vos hoy?, entre otras. 

En una segunda instancia, Chifflet brindó talleres dirigidos tanto a estudiantes como a mujeres privadas de libertad. Como parte de la propuesta, se realizaron actividades interactivas en las que se conformaban equipos mixtos, integrados por participantes de ambos grupos, que debían elaborar un presupuesto mensual a partir de una serie de gastos e ingresos planteados. Otra de las tareas que se propuso giró alrededor del fenómeno de los préstamos: analizar cuánto se está pagando en total si se suman tasas de interés, cantidad de cuotas, etc. “La idea era que se sientan un mismo grupo . Era un curso que lo tomaban los chicos de la UM y las chicas de la cárcel”, concluye la coordinadora.  

El objetivo de esta pasantía, además de ayudar a quienes más lo necesitan, es conocer otros contextos, ver que existe algo más allá de la realidad propia de cada una. “Nuestra misión es ayudar a la sociedad, pero, a su vez, ganamos mucho al compartir con una parte de la población que está invisibilizada”, sentencia Carolina Chifflet.    

La actividad finalizó entre sonrisas y comida, con una merienda compartida.   

Testimonios de un mismo grupo
“El taller me pareció muy productivo. Me ayudó a reflexionar sobre los gastos cotidianos y a darme cuenta de que muchas veces gastaba dinero en cosas innecesarias”, expresó una de las mujeres privadas de libertad. 

“...nos enseñaron muchas cosas con las que manejarnos en el futuro, fue una experiencia muy linda”, dice otra de las mujeres que participó de la actividad.   

“La experiencia me ayudó a salir de mi misma”, sostiene una de las alumnas. 

“Me encantó, me transmitió alegría, compañerismo y los temas que se trabajaron fueron interesantes. El trato que tuvieron los estudiantes fue encantador, nos trataron como “personas”, me encantaría continuar estudiando sobre estos temas un poco más”, explica otra joven privada de libertad.

“La experiencia de ir a la cárcel me llevó a reflexionar sobre el valor de la educación, algo que, por mi contexto familiar, siempre di por sentado. Sin embargo, comprendí que es un gran privilegio y, después de esta experiencia, comencé a valorarlo mucho más. También me pareció muy enriquecedor poder brindarles herramientas a estas mujeres antes de que recuperen su libertad”, expresó otra de las estudiantes.