Carmen Sanz y la apuesta por llevar la educación emocional a todas las aulas del Uruguay

Carmen Sanz cuenta con más de dos décadas de experiencia educativa. En su ciudad de residencia, Cataluña, trabaja como maestra en un colegio, rol que combina con la docencia universitaria en la Facultad de Humanidades y Educación de la UM. Desde 2017, ha desarrollado una línea de investigación centrada en la educación emocional, impulsando la creación de modelos académicos, instrumentos de evaluación de competencias socioemocionales y programas formativos para docentes en Uruguay.
Un camino marcado por la resiliencia
Su historia está profundamente ligada a su vocación. Creció en un contexto de extrema pobreza en Montevideo: “Fuimos bendecidos porque nunca nos pasó nada... desarrollamos una resiliencia en la vida que es buena, pero un apego un poco más seguro nos hubiese ayudado en muchas decisiones de la vida”, sostiene Sanz.
¿Qué es la educación emocional?
La docente define a la educación emocional como un proceso educativo continuo orientado al desarrollo de competencias socioemocionales en niños y adolescentes, y enfatiza que no se trata de un complemento del currículo, sino de una herramienta esencial para la vida. Las emociones influyen directamente en la atención, la memoria, la toma de decisiones y las relaciones humanas.
Para Carmen Sanz, la pregunta de fondo es clara: ¿qué tipo de personas queremos formar y para qué sociedad? Y agrega que en un mundo atravesado por los cambios tecnológicos y sociales, esta capacidad se vuelve esencial para construir bienestar individual y convivencia colectiva.

El Proyecto de Ley de Educación Emocional
Uno de los principales objetivos de la docente es lograr la aprobación de una ley de educación emocional en Uruguay. El proyecto propone incorporar de forma transversal esta dimensión en el sistema educativo, garantizando la formación docente en competencias socioemocionales.
La iniciativa ya obtuvo media sanción en el Senado durante la legislatura anterior, es decir, fue aprobada por una de las dos cámaras del Parlamento, pero no llegó a votarse en Diputados antes de que terminara el período legislativo. Por eso, el proyecto debió reiniciarse y, actualmente, vuelve a estar en discusión, con instancias de diálogo con organismos como la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP).
¿Por qué una ley?
Según Sanz, la diferencia clave está en la garantía: una ley asegura continuidad más allá de los cambios de gobierno, permite universalizar la formación docente y evita que la educación emocional quede como una práctica aislada o voluntaria. La propuesta incluye la creación de una comisión multidisciplinaria encargada de diseñar programas, materiales y evaluaciones, integrando este enfoque en todo el sistema educativo.
Resultados concretos
Las investigaciones de Sanz muestran impactos significativos. En Barcelona, la implementación de programas de educación emocional redujo problemas de bullying, ciberbullying y conductas de riesgo. En Uruguay, su trabajo en la Escuela Nº350 de Casavalle arrojó resultados aún más contundentes. La violencia descendió de un 76,6% a un 17%. También se redujo la deserción escolar, disminuyó la tristeza en los alumnos y mejoró el clima institucional.Además, el proyecto logró involucrar a las familias, extendiendo el impacto más allá del aula.

El Diploma de postgrado en Educación Emocional: una formación con impacto real
Junto con el coordinador de Educación de la FHUMyE, Fernando Otero, Sanz dirige el Diploma de postgrado en Educación Emocional, dirigido a docentes uruguayos y extranjeros, egresados de magisterio o educación media; psicólogos y psicopedagogos. Este programa, de seis meses de duración, ha formado a profesionales de todo el país a través de cursos, conferencias y giras educativas.
Según Sanz, el diferencial del Diploma no está solo en el contenido teórico, sino en su impacto transformador. Atraviesa la experiencia personal del participante, integra teoría, práctica y evidencia científica, y proporciona herramientas concretas mediante programas con actividades, evaluaciones y metodologías aplicables en el aula.
Sanz sostiene que no hay aprendizaje sin emoción. Por eso, formar docentes emocionalmente competentes es clave para mejorar cualquier proceso educativo.
Actualmente, se encuentran abiertas las inscripciones para el Diploma de Postgrado en Educación Emocional, que comenzará en junio de este año. La formación se dicta en modalidad virtual y requiere de título de grado. Quienes estén interesados en este programa pueden obtener más información a través del correo humanidades@um.edu.uy o por WhatsApp al 096 122 204.