“Las historias cambian el mundo”: Teresa Bosch y el worldbuilding como herramienta de innovación social

Teresa Bosch sabía desde los nueve años que quería dedicarse a la comunicación. Aunque en ese momento no se podía estudiar en Argentina, esa certeza la llevó a formarse en la Universidad Austral cuando se creó la carrera, realizar una maestría en la Universidad de Navarra y, recientemente, obtener su doctorado por la Universidad del Sur de California (USC), una de las instituciones más reconocidas en estudios audiovisuales.
Hoy combina la investigación con la docencia en la Universidad Austral y en la Universidad de Montevideo, donde busca acercar a los estudiantes a las dinámicas de la industria audiovisual y a nuevas metodologías para diseñar historias.
Las historias como punto de partida
Mientras muchos le sugerían estudiar Derecho por su interés en defender causas justas, Teresa encontró un lugar en la comunicación y en la forma de contar historias para comprender la realidad. “Desde muy chica escribía todo, tenía colecciones y bitácoras de frases, siempre con ese afán de llenar el mundo de buenas historias o de historias que podían ser denuncia”, explicó.
Así, creció consumiendo programas de entretenimiento y leyendo los mundos narrativos de autores como J. R. R. Tolkien, C. S. Lewis y Charles Dickens. “Siempre me gustaba ver televisión. Imitaba todos los programas. Creo que esa afinidad se dio por el contacto con la realidad más periodística, las historias del día a día, y el lado del espectáculo y el entretenimiento”, expresó.

El descubrimiento del worldbuilding
Aunque siempre se sintió atraída por los universos narrativos, Bosch conoció formalmente el worldbuilding cuando comenzó a estudiar su doctorado en la Universidad Sur de California. Mientras decidía qué materias del programa cursar, un colega le recomendó inscribirse en el curso de Alex McDowell, diseñador de producción de Minority Report, acerca de la creación de mundos.
La metodología propuesta por el cineasta propone diseñar un mundo completo, con sus propias reglas, para que surjan historias a partir de ese universo. Así, Teresa comenzó a investigar esta herramienta no solo para crear ficciones, sino como un recurso capaz de abordar problemas complejos. Su investigación analiza el trabajo de McDowell y explora cómo el worldbuilding puede contribuir a la innovación social, entendiendo que imaginar futuros posibles también permite transformar la realidad.
Ese trabajo derivó en la creación del “Austral World Building Lab” en la Universidad Austral, un espacio que co-fundó Teresa y desde el que desarrolla proyectos de investigación, aplicando esta herramienta tanto en industrias creativas como en gobiernos, organizaciones y empresas.
Enseñar para conectar con la industria
Desde 2014, Bosch integra el cuerpo docente de la Universidad de Montevideo, donde dicta asignaturas vinculadas al desarrollo de guion. “Siempre destaco de los alumnos de la UM lo bien que trabajan en equipo. Saben no poner el ego por encima de las decisiones”, contó.
El desafío, entonces, fue acercarlos al funcionamiento de la industria audiovisual y ayudarlos a pensar sus proyectos como algo más allá de lo académico. “Eran todos buenos realizadores, pero faltaba conocimiento de la producción, de la industria. Me interesaba que entendieran que no estaban haciendo trabajos solamente para aprobar una materia, sino que estaban construyendo un portafolio para presentar ante la industria”, explicó.
“Yo permanentemente aprendía de los trabajos de mis alumnos, te enseñan muchísimo. Me empecé a dar cuenta de que el Austral World Building Lab era un lugar de aprendizaje permanente y que todo lo que de ahí se generaba tenía un sustento teórico”, explicó. Así, destacó cómo la relación con sus alumnos y sus propios proyectos le sirvieron para poder avanzar con su propia investigación doctoral, comprendiendo el worldbuilding como una metodología de trabajo aplicable a varias áreas.

Contar historias para transformar la realidad
La sensibilidad y la empatía son, para Bosch, cualidades esenciales de cualquier comunicador: “Un comunicador tiene que poder salir del “yo” para construir un “nosotros”. Tiene que saber leer el contexto, detectar necesidades y conectar con las personas”, sostuvo.
Esa convicción atraviesa tanto su investigación como su trabajo con estudiantes. Desde proyectos audiovisuales hasta iniciativas de innovación social, su objetivo sigue siendo el mismo que la impulsó cuando era niña: utilizar las historias para comprender el mundo y contribuir a transformarlo.
“Me interesa que quienes utilicen esta metodología entiendan que desde la ficción también se puede mejorar el mundo, y cada historia que le agregamos al mundo es agregarle sentido”, reflexionó.