Se recibió la primera generación de profesionales de la UM especializados en Cuidados Paliativos

La primera generación del Programa de Cuidados Paliativos de la UM culminó su formación en un contexto de creciente demanda de profesionales especializados en la materia, marcado por la reciente reglamentación de la Ley de Cuidados Paliativos Integral.
Por esta razón, la UM mantuvo contacto con la Dra. Adriana Della Valle, coordinadora del programa, quien destacó que su puesta en marcha representa la culminación de un camino iniciado años atrás, con el interés de formar profesionales capacitados en acompañar al paciente con enfermedades graves.
Luego de distintas etapas de desarrollo y varias instancias ante el Ministerio de Educación y Cultura, la iniciativa logró consolidarse como una propuesta de formación de calidad que, en palabras de Della Valle, constituye “un ejemplo para Uruguay”.
Una necesidad para el sistema de salud
La formación especializada adquiere particular relevancia a partir de los cambios normativos de los últimos años. En 2023 se aprobó la Ley de Cuidados Paliativos Integral que establece la obligación de las instituciones de salud de brindar esta prestación tanto a adultos como a niños en todo el territorio nacional.
Para garantizar una atención adecuada, Della Valle señaló, es necesario contar con equipos integrados por “profesionales capacitados específicamente en esta área”. Sin embargo, los cuidados paliativos todavía no ocupan un lugar obligatorio dentro de la formación de grado en las facultades de Medicina.
A esto se suma que la reglamentación de la ley, publicada en 2026, establece mayores exigencias respecto de la capacitación de los profesionales. “Hay gran avidez de las instituciones y de los profesionales, porque hay una ley que cumplir”, afirmó la coordinadora.

Mucho más que los últimos días
Uno de los principales desafíos de los cuidados paliativos es superar la idea de que se trata exclusivamente de una atención destinada a los últimos días de vida. Para Della Valle, esta mirada limita el verdadero alcance de la disciplina.
Los pacientes con necesidades paliativas pueden encontrarse en distintos momentos de una enfermedad grave y en diferentes ámbitos del sistema de salud: una puerta de emergencia, una policlínica, una internación o, incluso, su propio domicilio.
“Un paciente no tiene por qué estarse muriendo para tener dolor, falta de aire o convulsiones”, explica. En ese sentido, los cuidados paliativos brindan herramientas para acompañar al paciente y a su familia durante el proceso de una enfermedad grave, independientemente de cuál sea su desenlace. “Es vivir con la enfermedad, no solo padecerla”, resumió.
Formación que se transforma en atención
El impacto de esta primera generación ya comienza a verse en el sistema de salud. Más de la mitad de los profesionales egresados del programa logró incorporarse o formar unidades de cuidados paliativos.
Para Della Valle, este efecto es “alto” e “inmediato”. La incorporación de profesionales especializados permite mejorar la atención de quienes atraviesan algunos de los momentos más vulnerables de sus vidas, pero también contribuye a una mejor gestión de los recursos del sistema de salud en sus distintos niveles. La formación no queda limitada al ámbito académico.
Acompañar y compartir
Para la coordinadora del programa, su vínculo con los cuidados paliativos está atravesado por una concepción de la medicina que trasciende el conocimiento técnico.
“Siempre digo que encontré mi lugar en cuidados paliativos”, manifestó Della Valle. Acompañar, formar y compartir conocimiento y experiencia con otros profesionales forma parte de un mismo camino que, para ella, confirma una convicción: “La medicina, más que arte y ciencia, es un acto de amor”.
La primera generación del Programa de Cuidados Paliativos de la UM representa así no solo el cierre de una etapa académica, sino también el comienzo de una nueva presencia de profesionales especializados en el sistema de salud uruguayo. Profesionales llamados a acompañar la enfermedad desde una perspectiva integral, poniendo en el centro la calidad de vida, la dignidad y las necesidades de cada paciente y su familia.