Facultad de Derecho realizó jornada académica sobre derecho y bien común en preparación de la visita del papa León XIV

La actividad reunió a cinco expositores que reflexionaron sobre la seguridad pública, la solidaridad, el derecho laboral, los derechos humanos y la inteligencia artificial a partir de los desafíos que estos temas plantean en la búsqueda del bien común
Facultad de Derecho realizó jornada académica sobre derecho y bien común en preparación de la visita del papa León XIV

El pasado martes 27 de octubre, la Facultad de Derecho (FDER) de la Universidad de Montevideo realizó la Jornada Académica de Derecho y Bien Común, una instancia de reflexión e intercambio en preparación de la visita del papa León XIV. La actividad, desarrollada en modalidad presencial en la sede central y de forma online, convocó a especialistas de diferentes áreas para analizar la relación entre el derecho, la dignidad humana y el bien común ante los desafíos de la sociedad contemporánea.

La jornada contó con la exposición del Dr. Jorge Barrera, docente y director del Postgrado en Derecho Penal Económico; el Dr. Carlos Delpiazzo, coordinador del área de Derecho Público en la UM; el Dr. Pedro Gari, profesor titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en FDER; la Dra. Sofía Maruri, profesora investigadora de la UM; y el PhD. Francisco O’Reilly, decano de Facultad de Humanidades y Educación, quienes abordaron el tema desde sus respectivos campos de especialización y a través del análisis de la Carta Encíclica del papa León XIV Magnifica Humanitas.

Facultad de Derecho realizó jornada académica sobre derecho y bien común en preparación de la visita del papa León XIV


“Tenemos que tener una política criminal de estado que responda a la dignidad humana"

La jornada comenzó con la presentación de Jorge Barrera, que reflexionó sobre la relación entre el bien común y la seguridad pública desde la perspectiva del Derecho Penal. En ese marco, destacó la importancia de reconocer la dignidad de las personas y señaló que la seguridad pública debe contemplar tanto los derechos de las víctimas como las garantías de las personas acusadas. También planteó la necesidad de una política criminal de Estado que trascienda los cambios de gobierno y se fundamente en la dignidad humana.

“La víctima merece ser reconocida, escuchada y reparada. La víctima no es un objeto, es un sujeto, una persona con derechos. Ahora, el acusado merece un proceso justo, una defensa efectiva y si hay condena una pena que no lo destruya como persona (…) Todo se resume en la Carta Encíclica: la víctima en el centro, pero sin descartar a nadie”, explicó.

Luego, Carlos Delpiazzo se refirió a los principios de subsidiariedad y solidaridad como fundamentos para alcanzar el bien común. Durante su exposición, explicó la complementariedad entre ambos principios y su relevancia en el ordenamiento jurídico. Asimismo, vinculó estos conceptos con los desafíos de la transformación digital y la creciente influencia de los grandes actores tecnológicos.

“En la encíclica papal dice: ‘Un orden social justo en la era digital es aquel que garantiza un acceso igualitario a las oportunidades, protege a los más pequeños y frágiles, se opone al odio y a la desinformación y somete a control público el uso de los datos y de las tecnologías, de modo que el criterio no sea solo el beneficio, sino la dignidad de cada persona y el bien de los pueblos (…). Cuando la subsidiariedad no está acompañada de la solidaridad, termina por transformarse en simple protección de intereses particulares. Y cuando la solidaridad no está sostenida por la subsidiariedad, degenera en asistencialismo que no promueve la responsabilidad’. El desafío es grande y tenemos mucho por hacer”, expuso.

Para el final de este segmento, Pedro Gari abordó la relación entre el derecho de trabajo y el bien común, y destacó el vínculo de esta rama del derecho con la dignidad de las personas que trabajan. También analizó la responsabilidad de empleadores, trabajadores y Estado en el cumplimiento de las normas, el respeto de los acuerdos colectivos y la promoción de relaciones laborales justas.

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“Nunca pierdan la alegría y el buen humor”

Para el segundo módulo, Sofía Maruri habló sobre derechos humanos y bien común. Así, reflexionó sobre la centralidad de la dignidad humana y la vigencia de los derechos humanos en los debates contemporáneos, en diálogo con el pensamiento social de la iglesia.

“En Magnifica Humanitas, uno de los apartados se titula: El altísimo valor de los derechos humanos (…). Y el bien común, que el Papa así lo define, es la forma social de la dignidad que todos compartimos de manera original e igualitaria. Y esa dignidad fue reconocida en la Declaración Universal de Derechos Humanos en el año 48. Todo esto implica una responsabilidad de todas las personas y, en concreto, en esta jornada, de los juristas. Una responsabilidad de darle forma institucional a esa dignidad, para que no quede simplemente en papeles. El futuro depende ante todo del respeto y la promoción de la dignidad inalienable de cada ser humano”, explicó.

A su vez, recordó la vez que conoció al Papa Francisco en una audiencia privada con un grupo de abogados, donde conversaron sobre los derechos de las mujeres y las infancias. “Al final del encuentro, el papa Francisco nos dijo: ‘Ustedes, que se dedican a la defensa de los derechos humanos, que a veces puede ser una defensa ardua y donde pueden ver situaciones de violaciones de derechos humanos, que pueden cegarlos o ser un peso muy grande en su actividad, les aconsejo que nunca pierdan la alegría y el buen humor”, comentó.

Para el cierre de la actividad, Francisco O’Reilly analizó los vínculos entre la inteligencia artificial y el bien común desde una perspectiva filosófica. Su exposición planteó interrogantes sobre los criterios con los que se evalúa el desarrollo tecnológico y advirtió sobre los riesgos de privilegiar la eficiencia por encima de la experiencia. En particular, destacó que los sistemas de inteligencia artificial pueden imitar el lenguaje y determinados comportamientos, pero no tienen experiencia humana propia. 

“En la época de Platón se encendía el fuego golpeando las piedras porque aparece la chispa. El aprendizaje se da golpeándonos con aquello que no podemos entender hasta que aparece el conocimiento. Y el conocimiento cuando pasa a ser conflictivo, complicado, y genera apatía, es un problema e implica ir en contra de un bien común (…) Por esto, cito lo que el Papa León XIV dice en su encíclica: ‘En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos, custodiando con amor esa magnífica humanidad que se nos ha dado y revelado en plenitud en Cristo, y que ninguna máquina podrá jamás sustituir en su esplendor. El verdadero progreso nace siempre de un corazón abierto al otro, de una inteligencia dispuesta a escuchar, de una voluntad que busca lo que une más que lo que separa”, expresó.

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