La UM y la UCU reflexionan en conjunto sobre Magnífica Humanitas del papa León XIV

La UM organizó, en conjunto con la Universidad Católica del Uruguay, el panel titulado Persona, desarrollo social e inteligencia artificial el pasado miércoles 28 de octubre en la sede UM del Parque de Innovación del LATU.
En la actividad participaron Francisco O'Reilly, decano de la Facultad de Humanidades y Educación; Ana Balsa, investigadora y docente de la Facultad de Ciencias Empresariales y Economía; Gustavo Monzón, vicerrector de Comunidad Universitaria y docente en UCU; y Pablo Fleurquin, coordinador y docente de la carrera de Ingeniería de Datos e Inteligencia Artificial de la UM. Facundo Ponce de León, director de UCU Sénior y docente en la misma casa de estudios, ejerció el rol de moderador del panel.
Desde la perspectiva de sus áreas de investigación, cada uno de los participantes reflexionó sobre el impacto del mensaje del Papa León XIV en sus respectivos campos de estudio. Una encíclica que, como lo hizo su predecesor León XIII durante la Revolución Industrial con Rerum Novarum, plantea que la tecnología debe estar al servicio del ser humano y advierte sobre los riesgos de su desarrollo sin límites éticos.

Para O'Reilly, el mensaje central de la encíclica es que, “en medio del ruido tecnológico”, no debemos perder de vista la importancia de “custodiar lo humano” y recuperar la reflexión sobre quiénes queremos ser como personas y como comunidad. En este sentido, el decano señaló que existe un paralelismo entre Magnifica Humanitas y Rerum Novarum, publicada 135 años atrás. Así como entonces el sumo pontífice reflexionó sobre las transformaciones de la Revolución Industrial, el líder actual de la Iglesia vuelve a poner el foco en la persona frente a los avances tecnológicos. “La IA viene a ser una simulación de lo humano” y, en ese sentido, advirtió sobre el riesgo de perder de vista la esencia de quiénes somos.

Por su parte, Ana Inés Balsa destacó el carácter interdisciplinario de la temática y la importancia de analizarla desde diferentes perspectivas. Según explicó, el desarrollo de la inteligencia artificial atraviesa múltiples dimensiones de la vida humana, desde el mundo del trabajo y la dignidad de la persona hasta la democracia, la confianza social, las relaciones geopolíticas, el medioambiente y las libertades individuales. Por este motivo, consideró fundamental generar espacios de intercambio como este que permitan incorporar distintas visiones y enfoques.
Desde una perspectiva tecnológica, Pablo Fleurquin hizo hincapié en la importancia de integrar la ética al desarrollo y uso de la inteligencia artificial. “La ética es fundamental porque no es una herramienta más”, sostuvo, y explicó que, a diferencia de otras tecnologías, la IA puede tomar decisiones que involucran cuestiones morales. En cuanto a su impacto en el mundo laboral, consideró que la diferencia estará entre quienes logren adaptarse a su utilización y quienes se resistan a incorporarla. “No creo que nos vaya a sustituir, pero sí va a sustituir tareas”, afirmó.

Gustavo Monzón, por su parte, interpretó el mensaje del papa como una invitación a redescubrir el valor de lo humano en un contexto de aceleración tecnológica. “Tener tiempo para encontrarnos con nuestra humanidad”, expresó, y destacó la necesidad de construir sociedades que reconozcan y protejan la dignidad de las personas. Asimismo, sostuvo que las transformaciones actuales requieren nuevas respuestas y que la tradición de la Iglesia puede contribuir a despertar la creatividad y la imaginación moral necesarias para pensar sociedades más justas.
El encuentro también puso de relieve la importancia del diálogo entre las distintas áreas del conocimiento. En palabras de Facundo Ponce de León, este tipo de paneles permite abordar el mensaje de la encíclica desde disciplinas como la Filosofía, la Teología, la Economía y la Física, que contribuyen a comprender mejor “nuestra dimensión humana, la centralidad y la dignidad de la persona”.

En esa línea, el moderador destacó que todos los avances tecnológicos deben tener a la persona en el centro para promover no solo el desarrollo de la tecnología, sino también el de la condición humana.
La actividad fue, además, una nueva instancia de colaboración entre ambas instituciones educativas. Monzón destacó que la iniciativa surgió a partir del vínculo entre sus equipos de comunicación y del trabajo compartido en el área de Humanidades. “Cuando hay camino compartido es mucho más fácil crear cultura juntos”, concluyó.
Como cierre de la actividad, el intérprete Diego Melano cantó para los asistentes “Una gran alegría”, la canción oficial de la visita del Papa León XIV a Uruguay. Posteriormente, los presentes compartieron un brindis como cierre al encuentro.










