06.07.2017 |

“¿De qué sirve estudiar si no lo vuelco a los demás?”

¿Por qué existe un departamento de voluntariado en una universidad? El coordinador del VUM, Gastón Rosano, contestó esta pregunta y contó los proyectos que planifican para el segundo semestre

“Muchas gracias chiquilines, un éxito este guiso”, fue la respuesta de Fabián al probar la comida preparada por alumnos de la universidad en una recorrida de Ollas de hace unos días. En el encuentro en 8 de Octubre y Larravide, el martes de noche previo al comienzo del invierno, Fabián pasó un buen rato charlando de varias cosas con el grupo de estudiantes de la UM que se había dirigido a esa zona de la ciudad con recipientes de guiso y sobres de sopa. Luego siguió su camino a la entrada del Pasteur, donde pasaría la noche. Ese martes era el último del semestre. Semana de parciales y entregas. Sin embargo, varios alumnos encontraron la forma de multiplicar su tiempo.

Unos días previos a esa salida, y a varios kilómetros de distancia, el CEO de Apple, Tim Cook, se paró frente a cientos de estudiantes con toga y birrete que egresaron este año del Massachusetts Institute of Technology (MIT), la universidad número uno del mundo según varios rankings. En su discurso, les contó que —en un trayecto académico de mucho estudio y gran éxito profesional— pasó 15 años buscando el sentido de su vida. En el hallazgo de esa búsqueda, aparecieron en su camino Steve Jobs y, años más tarde, el Papa Francisco. 

La pasión y metas del primero lo ayudaron a encontrar el rumbo de su vida: trabajar por los demás. Sobre el segundo, relató: “El año pasado me junté con el Papa Francisco, fue la reunión más increíble de toda mi vida. Es un hombre que ha pasado más tiempo confortando a afligidos en barrios pobres que con gobernantes. Expresó una preocupación que comparto: nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma y, sin embargo, nada asegura que será usada de manera sabia”.

Desde una oficina en la que se acumulan bolsas de ropa, cajas de comida y posters de actividades en una cartelera de corcho, el coordinador del Voluntariado de la Universidad de Montevideo (VUM) Gastón Rosano planifica, junto a un equipo de varios alumnos, proyectos sociales.

Una jornada recreativa con niños de Los Tréboles en marzo, la recolección y repartida de huevos de Pascua en abril, la visita a una residencia de personas mayores y del hogar de niñas de las Hermanas Vicentinas en mayo, el proyecto “Ollas” en junio y julio, la capacitación a residentes del Hospital Piñeyro del Campo sobre el uso de tablets a lo largo del semestre y la recolección de productos de limpieza para personas evacuadas por inundaciones son algunas de las iniciativas impulsadas por el VUM durante el primer semestre de 2017.

Después de hablar sobre estas actividades, el coordinador del VUM contó que ha participado en iniciativas sociales desde que es niño. A medida que se fue involucrando más con algunos proyectos, y a la hora de empezar la facultad, un día se preguntó: “¿De qué me sirve ganar la beca en la UM, de qué me sirve estudiar Contador Público y todo lo que hago, si no puedo volcar lo que recibo a los demás?”.

Además de llevar esa preocupación a la práctica, desde su lugar en el VUM quiere transmitirla a otros. Sabe que hay muchos estudiantes con gran potencial y piensa que el voluntariado puede ayudarlos a descubrir que de nada sirve “ser el mejor” en el estudio, y luego en la profesión, si con eso no se puede servir a otros.

“¿Estás estudiando? Perfecto. ¿Qué estás estudiando? Volcá eso en ayudar a los demás porque ¿de qué sirve progresar en la vida y no ayudar al otro? Es importante priorizar el estudio, pero también saber que con eso podés darte a los demás. De nada sirve ser el mejor en algo, ser el número uno, estar en la lista del decano, y luego estar encerrado en tu mundo. Si no lo volcás al otro, mi pregunta es ¿dónde está la riqueza de lo que aprendés o la riqueza de tu día?”, expresó.  

El VUM atraviesa un período bisagra en donde los estudiantes a cargo tienen la meta de ofrecer proyectos relacionados con las carreras de los alumnos de la UM. Esos espacios no prevén solucionar de manera definitiva grandes problemas, tienen el fin de aportar algo a otros —muchas veces lo necesario es un rato de conversación— y dejar una huella que encamine a la generosidad y a un trayecto profesional que busque contribuir al desarrollo de las personas y la sociedad.

Frente a los nuevos profesionales del MIT, Tim Cook sigue con su discurso: “No estoy preocupado por el hecho de que la inteligencia artificial le dé a las computadoras la capacidad de pensar como humanos. Estoy más preocupado por las personas que piensan como computadoras, sin valores ni compasión”.

Gastón colabora con iniciativas sociales de su parroquia desde los 11 años. Contó que en actividades como puede ser un bingo para personas mayores que están solas, comenzó a “hacer el click” de cómo “algo tan simple puede ayudar”. Sobre un proyecto similar a Ollas, relató: «Les servías un plato de comida, la dejaban aparte y hablaban contigo. Lo que querían era alguien que los escuchara y que no los mirara mal. “Soy persona, háblame. Tengo los mismos valores, fui a la escuela como vos y por ciertos motivos estoy acá”».

Después de cortar verduras y carne, cocinar y salir a la calle a repartir comida, varios estudiantes se han acercado a Gastón. Los comentarios se componen con distintas palabras, pero la idea es la misma: “Acá aprendés a agradecer y valorar lo que recibiste y ves los valores que te dieron”. Y continua el coordinador del VUM: “Eso es lo que vos el día de mañana vas a enseñar a tu familia. El voluntariado sirve para ver los valores que tenés y los que querés transmitir, cómo querés participar de la sociedad de la que formas parte. La universidad son cuatro o cinco años, pero el día que salgas a la calle, ¿qué vas a hacer?, ¿qué vas a enseñar?”.

El calendario del VUM proyecta varias actividades para el segundo semestre: un encuentro con niños en agosto, una jornada inclusiva en setiembre con personas ciegas y un partido de rugby con personas en sillas de ruedas, una actividad con chicos de la Fundación Prointegra en octubre, entre otras.

Desde la universidad de Massachusetts el CEO de Apple se aproxima al final de sus palabras: «Soy optimista porque creo en su generación, en su pasión, en su capacidad de emprender el viaje para servir a la humanidad. Midan su impacto a la humanidad no en cantidad de “Me gusta”, sino en las vidas a las que llegan; no en la popularidad, sino en las personas a las que sirven. Cuando salgan de acá y comiencen a avanzar, usen sus cabezas y manos, y sus corazones, para construir algo más grande que ustedes mismos».