21.09.2017 |

“El espíritu cristiano requiere la integración”

El semanario español Alfa y Omega publicó una entrevista a Mons. Fernando Ocáriz, Prelado del Opus Dei, en la que habla, entre otros temas, sobre el mensaje cristiano en los centros educativos con esta identidad

La UM es una universidad de identidad cristiana e inspirada en el mensaje de san Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. La universidad ha solicitado a esta institución de la Iglesia Católica que se encargue de la asistencia espiritual de las personas que quieran recibirla y que garantice la orientación cristiana de su propuesta educativa. Desde comienzos de este año, el prelado del Opus Dei es el sacerdote Fernando Ocáriz, quien en una reciente entrevista del semanario español Alfa y Omega contesta a preguntas sobre la que llama, citando a san Josemaría, “una partecica de la Iglesia”.

“Tiende a cruzar los brazos y, entonces, se le dilata una sonrisa de la que brotan palabras tímidas pero salpicadas de humor. A sus 72 años practica un buen revés de tenis. Su sobriedad expresiva se compensa con una mirada afable y profunda”, así comienza la entrevista —con vocación de perfil en su comienzo— a cargo de la periodista Teresa Gutiérrez de Cabiedes.

La conversación aborda temas variados, muy cristianos y muy humanos. A raíz de una de las preguntas, el Prelado de la Obra explica que quiere transmitir un concepto que subrayó Benedicto XVI en su primera encíclica y que el Papa Francisco también ha recordado más de una vez: la necesidad de mostrar que “el cristiano no se adhiere a una idea, ni solo a una doctrina, sino que sigue y ama a una persona: a Cristo”.

La comunicadora le preguntó sobre la conjugación del mensaje cristiano con la actividad académica en algunas instituciones educativas. Sobre esto, Mons. Ocáriz contestó: “Pienso que cuando algunas personas del Opus Dei promueven centros de enseñanza, aspiran a que sean excelentes desde el punto de vista profesional y, a la vez, a que se ofrezca una excelente educación cristiana, siempre respetando la libertad de los estudiantes y sus familias. No solo no existe contraposición, sino que el espíritu cristiano requiere la integración. Visto de otro modo, se trata de confirmar con obras que el hecho de ser cristiano no lleva consigo el descuido de lo humano, sino todo lo contrario”.

En relación a una posible contraposición entre “doctrina y vida”, explica que este planteo no es el correcto, sino que es necesario buscar el significado del contenido de la enseñanza cristiana y saber que hay cosas “esenciales” y otras que cambian: «En este contexto, considero importante la libertad de espíritu, que, evidentemente, no consiste en la ausencia de obligaciones y compromisos, sino en el amor. Es lo que san Agustín expresó en la famosísima frase: “Ama y haz lo que quieras”, o como escribió santo Tomás de Aquino en lenguaje diverso: “Cuanta más caridad tiene alguien, tiene más libertad”».

A raíz de una pregunta sobre “un clima de laicismo” que lleva a querer borrar la fe de la vida pública, manifestó que vivimos en “tiempos de inseguridad” y “se perciben grandes deseos de cambio”. Sobre esto, afirmó: “Nuestro mundo parece alejarse de Dios y, sin embargo, se aprecia tanta sed espiritual. (…) La acción de Dios se realiza hoy y ahora, en los tiempos que nos ha tocado vivir, y ¡ojalá nos abramos a ella!”.

Con ocasión de otra pregunta, Mons. Ocáriz pidió perdón por las situaciones en las que algunas personas han encontrado “errores, omisiones, descuidos o malentendidos” de parte de personas de la Obra. Luego de su respuesta, la periodista sigue en esa línea sobre el perdón, en la Iglesia y en general, a lo que el Prelado de la Obra agrega: “Pienso que tenemos que integrar en nuestra vida, como algo habitual, el pedir perdón y perdonar. (…) La paz del mundo depende más de lo que cada uno aportemos, en la vida ordinaria —sonriendo, perdonando, quitándonos importancia— que de las grandes negociaciones de los Estados, por necesarias y relevantes que estas sean”.

Indicó también: “Estoy convencido de que uno de los desafíos más importantes de la Iglesia hoy es dar esperanza a cada persona, especialmente a los más jóvenes, a las familias que sufren dificultad o ruptura, y las víctimas de la pobreza, no solo material, sino tantas veces en forma de soledad o de vacío existencial”.

En relación a una pregunta sobre el mensaje del Opus Dei, que promueve encontrar a Dios en la vida de todos los días —y volviendo a su afirmación inicial sobre el cristianismo no como una teoría, sino como el encuentro con una persona, que es Jesús— Mons. Ocáriz contestó: “Jesucristo, siendo Dios, al ser y vivir como hombre entre los hombres, que crece y se educa, vive en un hogar de familia, trabaja, tiene amigos, trata con los vecinos, sufre y llora… Nos muestra el valor de todo lo humano a los ojos de Dios y que, por eso, nuestra vida corriente tiene, en unión con Él, valor divino. Así, podemos tocar a Jesús vivo en todas las ocasiones de la existencia ordinaria”.

Entrevista completa en Alfa y Omega