29.05.2017 |

“Un mensaje para toda la humanidad”

Monseñor Jaime Fuentes habló sobre las apariciones de la Virgen de Fátima en un encuentro de Biblioteca en la Noche

En un nuevo encuentro de Biblioteca en la Noche, Monseñor Jaime Fuentes, Obispo de Minas, quien fue capellán y profesor de la UM hace algunos años, habló sobre las apariciones de la Virgen de Fátima, en el año en que se cumple un centenario de este acontecimiento.

“¿Por qué las apariciones de la Virgen de Fátima siguen despertando tanto interés?”, preguntó. Y a continuación, enumeró varias de las razones a las que atribuye su vigencia. Algunas de ellas: son cuatro los Papas que han ido a Fátima; las apariciones se refieren a un pasado reciente y un futuro que permanece abierto; Juan Pablo II beatificó a Jacinta y Francisco y el Papa Francisco los canonizó; Juan Pablo II consagró a la Virgen el mundo tres veces y el Papa Francisco su pontificado; la Virgen pidió a Lucía que difundiera la devoción y hoy está extendida en todo el mundo.

Mons. Fuentes mostró un video que resume esta historia. El 13 de mayo de 1917, la Virgen se apareció por primera vez a tres niños campesinos de Fátima, Portugal. Luego, hubo otras apariciones. Estaba en marcha la Primera Guerra Mundial y la Virgen explicó a Lucía, Francisco y Jacinta que si las personas se alejaban de Dios, el comunismo se extendería por el mundo provocando guerras y persecuciones. El Obispo de Minas aseguró que el destino de la historia no está determinado, sino que depende de las decisiones libres de los hombres.

Hoy en Fátima existe un pedazo del muro de Berlín. Mons. Fuentes explicó la estrecha relación de las apariciones de Fátima con la historia del siglo XX, y también la trascendencia después de ese período. Para entender esto, dijo que es necesario leer las palabras que otro gran protagonista de esta historia: Juan Pablo II.  “Fue un Papa santo que consideró que la Virgen en Fátima quiso dar un mensaje para toda la humanidad, no solamente en el siglo XX, sino para el futuro”.

El hecho que relaciona directamente a Juan Pablo II con esta advocación de la Virgen, ocurrió el 13 de mayo de 1981. Un asesino profesional disparó al Papa y, sin embargo, no logró matarlo. El Santo Padre dijo luego: “Una mano disparó la bala, y otra, la desvió”.

Cuando Juan Pablo II viajó a Fátima el 13 de mayo del año siguiente a agradecer a la Virgen que estaba vivo, y colocar la bala en su corona, explicó la trascendencia y vigencia de las apariciones: «Fátima encierra en sí mismo un mensaje importante para la época que estamos viviendo. Es como si aquí, al comienzo de nuestro siglo (siglo XX), hubieran resonado con un eco nuevo las palabras pronunciadas en el Gólgota: “Mujer, aquí tienes a tu hijo. Luego, dijo al discípulo: Aquí tienes a tu Madre”».