05.12.2018 |

Ingeniería y Derecho: aliados en el uso de datos personales

El italiano Mássimo Farina, abogado especializado en informática, visitó Uruguay con el objetivo de crear la base para una futura colaboración entre la UM y la Universidad de Cagliari en temas vinculados a la ley sobre Tecnología de la Información

Desde Cambridge Analytica hasta los permisos para “utilizar cookies” al entrar a varias webs, la protección de datos personales en Internet juega un rol cada vez mayor en la vida de las personas. El Dr. Mássimo Farina viajó desde Italia a Uruguay invitado por el Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la Facultad de Ingeniería de la UM (FIUM) con el objetivo de crear la base para una futura colaboración entre la UM y la Universidad de Cagliari en temas vinculados a la ley de Tecnología de la Información: derechos de autor en software, privacidad y protección de datos personales y delitos informáticos.

Farina contó que después de recibirse como abogado, comenzó a estudiar temas vinculados a la informática y la tecnología “primero como aficionado y luego como estudiante”. Explicó que al principio no existía ninguna carrera o especialidad que vinculara al derecho con la informática. Sin embargo, en la medida en que este campo comenzó a desarrollarse y crecer, el Derecho se propuso regular los procesos que conllevaron la adopción de nuevas tecnologías. Así, obtuvo el diploma de Perito Informático, luego realizó una Maestría en Derecho Informático en la Universidad Sapienza de Roma y un PhD de Derecho en las Nuevas Tecnologías de la Universidad de Bologna. 

Actualmente, dirige el laboratorio ICT4Law & Forensics, en el que ingenieros y juristas trabajan en conjunto. Es también fundador de una red de especialistas dedicados al derecho informático y consultor del gobierno de su país en el sector de datos de empresas de salud. En la UM, además de trabajar en FIUM, visitó la Facultad de Derecho. El coordinador del área de Ingeniería en Informática e Ingeniería Telemática de la UM Rafael Sotelo, que acompañó a Farina durante su estancia, contó que la Facultad de Ingeniería se plantea la posibilidad de proponer un proyecto de colaboración a la Unión Europea. En la siguiente entrevista, el abogado italiano habla sobre el mundo jurídico de la tecnología.

¿En qué ámbitos o tipo de empresas crece la demanda de asesoramiento en privacidad y protección de datos?

Hoy la temática de la protección de datos personales ha cambiado porque en todos lados hay informatización de los procesos. Todas las empresas están informatizadas, no solo las que se dedicaron a desarrollar tecnologías. Y hay muchas que se dedican a la transferencia de datos. Las organizaciones que manejan datos, como son las de servicios de la salud —como hospitales y clínicas— o las que trabajan con datos judiciales, tienen problemas mayores que otras empresas porque la ley de regulación de datos personales en Europa obliga a una mayor atención y medidas de seguridad.

En la UM expuso sobre la transferencia de datos, ¿qué opina sobre este tema?

Es una temática de importancia a nivel mundial. Hoy los datos personales que las personas dejan en los aparatos tecnológicos no quedan solo en Uruguay, porque también están alojados en servidores en el exterior. Donde está el proveedor de servicio está el dato personal. La gente utiliza aplicaciones sin conocimiento de qué tipo de servidor aloja sus datos. Con esos datos personales los traficantes de información hacen dinero. Hoy son como el petróleo. Las personas más ricas del mundo son los dueños o traficantes de información. Desde 2016, en Europa entró una nueva regulación que modificó la ley y la vida de las empresas y las personas, y ponen mucho interés en la transferencia de datos de países que no son de la Unión Europea. Uruguay es particularmente interesante porque ha obtenido de la Unión Europea el “juicio de idoneidad”, que quiere decir que si alguien de Europa quiere transferir datos a Uruguay puede hacerlo sin problemas. Para otros países existen normas adicionales, hay que pedir autorización y consentimiento de las personas particulares.

¿Qué opina del derecho al olvido vs motores de búsqueda de información?

Uno de los derechos nuevos que introdujo el reglamento europeo toma el derecho al olvido en cuenta. Es poco conocido y utilizado. Creo que hay individuos que utilizan las tecnologías y proveedores de servicio de búsqueda sin mucho conocimiento o con poca atención a las consecuencias. Estas empresas ayudan a terceros a perfilar a las personas y pueden hacer un uso inapropiado de la información. Por lo tanto, el derecho al olvido es una buena herramienta para las personas en este sentido, aunque no se usa tanto.

¿Qué riesgos atados al desarrollo tecnológico le preocupan?

En primer lugar, que las personas no se capacitan lo suficiente en este aspecto. Estamos en un mundo virtual con muchos peligros. En mi casa yo me siento seguro porque hay paredes, barreras que me protegen. Sin embargo, hoy con todos los dispositivos electrónicos la gente está expuesta, hay tecnología con conexión hasta donde no nos imaginamos: no solo en los celulares y computadoras, también en las heladeras y televisiones inteligentes. A esto se le llama “Internet de las cosas” (Internet of Things, conocido como IoT en inglés). Es una cosa muy buena, pero también muy peligrosa porque los criminales pueden entrar a tu casa desde estos aparatos electrónicos. La tecnología no está desarrollando medidas de seguridad para este tipo de electrodomésticos. En segundo lugar, me preocupa que el uso constante de ciertas tecnologías genere la pérdida de algunas facultades en las personas. Por ejemplo, leí un artículo sobre un robot que limpia y ordena, lo que lleva a que los niños no se ocupen de este tipo de tareas. Si no lo hace, no desarrolla facultades de organización y disciplina, una cualidad importante en el ser humano.