12.10.2017 |

El Día del Ingeniero

En el marco del Día del Ingeniero, entrevistamos al decano de la Facultad de Ingeniería de la UM

Hoy, 12 de octubre, se celebra el Día del Ingeniero. En la siguiente entrevista, el decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Montevideo, Ing. Claudio Ruibal (PhD), nos brinda su perspectiva sobre el perfil del ingeniero de hoy y del futuro de la profesión. 

¿Cuándo sentiste el llamado o la pasión por la ingeniería?

De joven era muy curioso. Empecé a hacer muchos arreglos por mi cuenta, ponerme a desarmar cosas y a intentar armarlas. A veces me salía y a veces no. Cuando venía gente a trabajar a mi casa, a hacer services, yo me ponía al lado y aprendía del plomero, del electricista. También fui muy audaz en ponerme a hacer cosas y eso pienso que define mucho en la educación de un ingeniero. Es la curiosidad: preguntarse por qué funcionan las cosas, animarse a responder eso, a buscar respuestas a esta pregunta y también preguntarse: ¿cómo puedo hacer para que se haga mejor?

La curiosidad es el síntoma de la vocación para un ingeniero. Si te gusta la matemática, que es una condición importante, ayuda mucho, pues es una herramienta esencial en ingeniería. Pero no define la vocación.

¿Qué tipo de consejos le das a un estudiante que llega a la universidad y quiere anotarse en las carreras de ingeniería? ¿Cuál es el primer consejo que te viene a la cabeza?

El primer consejo es la tenacidad. Tenés que ser “cabeza dura”. Tenés que intentarlo muchas veces. El premio es al esfuerzo y no a la capacidad. Cuando yo era estudiante tenía un compañero de clase que hizo unos stickers que decían: “Ingeniería es para pocos”. Nunca tuve un pegotín de esos porque no me parecía que fuera para pocos. La ingeniería es para muchos, para los que estén dispuestos a esforzarse.

El segundo consejo para un aspirante a ingeniero es que hay que organizarse para que te rinda el tiempo. Se necesita una vocación porque, para poder superar momentos difíciles, tenés que tener el deseo de llegar a algún lado. Es necesario dedicarle un tiempo de forma sostenida al estudio.

¿Cuál te parece que es el futuro del ingeniero? ¿Dónde se tiene que meter, de ahora en más, para realizar un cambio importante en la sociedad?

Interesante tu pregunta, porque justamente tenemos que cambiar la sociedad desde nuestra profesión y modestamente. No vamos a hacer una revolución de un día para el otro, pero la revolución va a suceder con la constancia de un trabajo bien hecho, un trabajo con servicio a la sociedad. Nos gusta inculcarles a nuestros alumnos ese sentido de responsabilidad y servicio que tiene su profesión. Son pocos los que tenemos la suerte y el privilegio de estudiar en una universidad. Eso también nos da una responsabilidad. El cambio en la sociedad va a realizarse con un trabajo bien hecho, con un trabajo con el deseo de hacer lo mejor.

Sobre la pregunta de dónde se tiene que meter el ingeniero: en todos lados. La ingeniería está metida en los hogares, en la medicina, en el agro, en los estudios biológicos. Como la ingeniería está cada vez más “metida”, dependemos de robots que operan. Siempre está la mano del hombre atrás, mucha maquinaria que permite cosas como colocar marcapasos, en fin, hay tantas cosas en que la ingeniería se cuela, por eso hay que estar metidos en todo.

Otra cosa que me parece importante es que ya no tiene mucho sentido hablar de ingenierías muy especializadas. Tiene sentido cuando uno tiene que investigar una actividad especializada, pero en la vida práctica, la ingeniería está toda combinada. Cada vez está más integrado, por ejemplo, todos los ingenieros tienen que hacer programación, aprender cómo programar. Todos los ingenieros tienen que saber algo de construcción. Por eso también nuestra formación aquí en la Facultad de Ingeniería de la UM es generalista. Es decir, le damos herramientas para que puedan desenvolverse en muchos aspectos como ingenieros, más allá de que cada uno tiene su perfil.

Otra condición importante: cualquier problema de ingeniería se aborda entre varias personas. El ingeniero tiene que tener la capacidad de interactuar con profesionales de otras áreas de ingeniería o fuera de la ingeniería. Necesita ser capaz de armar equipos y, si es el caso, ser un líder en el equipo multidisciplinario con gente de otras carreras, porque los problemas son cada vez más complejos y tienen una visión más general y holística. Eso requiere ciertas habilidades que a mí se me ocurrió llamarlas habilidades blandas que nosotros estamos promoviendo. En nuestra formación de ingenieros le estamos dando mucho énfasis, por un lado, a la creatividad y a la innovación.