10.07.2017 |

La Ciencia del Fin del Mundo

En el marco del ciclo 2017 de "Biblioteca en la Noche", Francisco O´Reilly y Gonzalo Tancredi presentaron su investigación sobre el fin del mundo desde el punto de vista de la Astronomía y la Filosofía

A fines de junio, en la Biblioteca de la UM, el profesor Francisco O´Reilly (Doctor en Filosofía por la Universidad de Navarra), junto con Gonzalo Tancredi (Doctor en Astronomía por la Universidad Uppsala), brindaron una jornada sobre la Ciencia del fin del mundo: evidencias y reflexiones de la Filosofía y la Astronomía.

En la siguiente entrevista O´Reilly habla sobre el proyecto que presentará sus resultados en setiembre en un congreso en Chile, y estará disponible a fin de año en las librerías. 

¿Por qué abordaron la temática de la Ciencia del Fin del Mundo?

En la matriz cultural existe una presunción de que ciencia y religión están en conflicto. El Ian Ramsey Centre trabaja sobre el diálogo entre la ciencia y la religión desde hace 50 años aproximadamente. Dentro del instituto hay teólogos de todas las religiones, astrónomos, biólogos y físicos. Este instituto fomenta la interdisciplinariedad y que los interesados investiguen seriamente en su área. Busca que se empiece a abrir el abanico de investigación de forma colaborativa para crear diálogo sobre estos temas, a primera vista, antagónicos.

Entonces, lo que inicialmente era un trabajo interno de la Universidad de Oxford se expandió gracias a la captación de fondos y dio lugar a un proyecto de dos millones de dólares que se llama CienciaFilosofía y Teología en América Latina.

Yo estoy trabajando en la relación de ciencia y religión desde 2011, y la idea de este evento sobre Ciencia del fin del mundo que realizamos con Gonzalo Tancredi surgió en una conferencia que ofreció el Padre José Funes hace algunos años, quien era en su momento el director del Observatorio Astronómico del Vaticano. Entonces, cuando abrieron la convocatoria a estos fondos de proyectos de investigación interdisciplinarios, Tancredi se presentó como astrónomo y yo como codirector del proyecto, y coordinador del área filosófica y teológica. El proyecto se coordina en Facultad de Ciencias de la UdelaR.

¿Cómo se complementan ambas disciplinas, filosofía y astronomía?

La complementariedad se da en los temas puente, limítrofes.

Anteriormente realicé un trabajo sobre el origen del universo, la teoría del Big Bang, suficiente para la pregunta por qué el ser y no la nada. ¿Por qué existimos? El Big Bang explica todo y eso ya es una pregunta limítrofe. Entonces, lo que dice la física ¿es suficiente para explicar el ser, o no es suficiente?

En este proyecto actual, de la Ciencia del fin del mundo, la pregunta es: ¿la astronomía tiene una respuesta de qué va a pasar con la historia del universo? La astronomía dice que el universo va a terminar en una expansión total que se llama Big Rip, un gran desprendimiento, un gran desgarro, donde no va a ser posible la vida como nosotros la conocemos.

Gonzalo, como astrónomo, también habla de otras amenazas, como los asteroides y que en millones de años el sol va a crecer de tal forma que nos va a quemar. También hablamos de que determinadas amenazas se pueden frenar con trabajo organizado, pero la realidad astronómica es que, al final, el fin del mundo sucederá.

Mi aporte desde lo filosófico y desde la teología es el abordaje de la siguiente pregunta: ¿ese es el fin de la humanidad, o hay un significado de la vida?

¿En qué consiste el libro que van a publicar?

Vamos a publicar un libro con el nombre Ciencia y fin del mundo que tendrá varios capítulos. El libro es producto de un taller que hicimos el año pasado, al que asistieron físicos geólogos, filósofos y teólogos, y en el que abordamos diferentes perspectivas.

Desde la filosofía se analiza, por un lado, cómo las visiones astronómicas cambiaron la percepción de la vida humana. Los griegos tenían la idea de que el mundo era eterno entonces la realidad de la vida estaba en la realización individual. Y esa persistencia de la humanidad siempre se ha manteniendo. Luego, las tres religiones monoteístas introducen la idea de fin del mundo, lo que conocemos como el apocalipsis. Eso hace que la historia de la humanidad esté ligada a una finalidad: El Paraíso.

Pero durante la modernidad desaparece la religión en el esquema político, y esa utopía final, que es el paraíso, se transforma en ideología. Entonces, empiezan los movimientos políticos ideológicos desde la revolución francesa, el capitalismo, el comunismo, y todos prometen que va a haber un futuro donde todos vamos a ser felices. Sin embargo, a principios del siglo XX se introduce la astronomía, que dice que el orden físico no permanece. El marco histórico y los acontecimientos bélicos como las guerras mundiales, Nagasaki e Hiroshima, también influencian la visión de la humanidad. También, empiezan a aparecer muchos movimientos nihilistas: la vida no tiene sentido, no hay dios, no hay nada.

Mi trabajo es una forma de mostrar cómo los modelos físicos y astronómicos tienen una limitación, y cuando nosotros lo leemos e interpretamos con un modelo teológico y filosófico, por más que sea ateo, entonces el tema es si eso también debería tener un criterio de racionalidad. Por lo tanto, hay que recuperar, en el discurso público, la racionalidad en el ámbito de la teología y la filosofía. 

En este libro también hay capítulos que hablan sobre los abusos por parte de las sectas sobre el fin del mundo, y la modalidad en la que emplean el discurso. Otro aspecto que se trata es: si Dios es bueno, ¿por qué creó un mundo que va a terminar?

Sobre algunas cuestiones que planteamos en el libro llegamos a ciertas conclusiones, pero no sabemos si son las conclusiones que la gente quiere. El objetivo del diálogo sobre la ciencia del fin del mundo es mostrar que hay conexiones, que la ciencia, la filosofía y religión conviven para dar respuesta a las grandes preguntas del hombre.