02.02.2017 |

“Elegí la UM por su enfoque internacional”

El alemán David Kiss es Dr. en Economía y trabaja en la Universidad de Hannover. Vino a la UM durante unos meses para investigar y dar clases

Frente a una computadora con números y tomando mate, el alemán David Kiss contó la razón de su llegada a la UM. Es Dr. en Economía y trabaja como investigador en el Instituto de Economía Laboral de la Universidad de Hannover, Alemania. Se especializa en temas de Economía de la Educación y aterrizó en Uruguay en octubre del año pasado para investigar y dar clases en la UM. Volverá a su país en unos días.

En relación a la investigación que realiza en la universidad, destacó la posibilidad de los economistas de lograr impactos a través del estudio y con intervenciones de bajo costo. Contó que en el futuro le gustaría buscar la manera de disminuir la brecha entre el esfuerzo que hacen los estudiantes y los resultados que perciben en ese momento.

¿Por qué decidiste venir a la UM?

Tuve la oportunidad de salir de Alemania porque en estos meses no tengo obligaciones como profesor y desde hace un tiempo quería ir a investigar a algún lugar en el que tuvieran intereses y métodos similares a los que uso en mi país. Alejandro Cid, Jose María Cabrera y Ana Balsa trabajan todos en el campo de la Economía de la Educación, al igual que lo hago yo en Alemania. Su enfoque es muy parecido al nuestro, incluso usan los mismos libros de textos estadounidenses que usamos en mi país.

Además, quería visitar América del Sur. Elegí la UM por su enfoque internacional y su ambiente de trabajo en inglés.

Estás trabajando con otros economistas de la UM, ¿sobre qué es su investigación?

Intentamos ver cómo algunos reglamentos que cambiamos con el tiempo —en lo que tiene que ver con requisitos para los estudiantes para pasar sus exámenes y otros similares— afectan el comportamiento de los universitarios. Nuestra meta es encontrar algunos patrones que ayuden a los estudiantes a lograr un mejor resultado o terminar su carrera en menos tiempo.

Para los economistas es siempre emocionante analizar intervenciones de bajo costo que puedan tener fuertes impactos que sean a la vez positivos y duraderos.

Seguramente sabés que en este momento Uruguay enfrenta algunos problemas en la educación primaria y secundaria, ¿cuál te parece que es el camino que debe seguir el país para empezar a solucionarlos?

Considero que es bueno mirar a países que muestran buenos resultados en educación. Muchas veces se pone el ejemplo de Finlandia. Algo que considero un acierto de su sistema educativo es que los maestros y profesores reciben un muy buen sueldo. El respeto por la profesión se demuestra también en la compensación.

Creo que para mejorar la educación no son tan necesarias las computadoras e Internet, sino que los profesores sean inspiradores para los estudiantes y puedan transmitir con pasión el conocimiento de forma que los alumnos realmente lo incorporen. Esto se logra con maestros y profesores enamorados de su profesión. Sin embargo, aunque los maestros y profesores sean muy buenos, el impacto será limitado si los estudiantes no tienen apoyo de sus padres.

Sumado a eso, es bueno incrementar la responsabilidad y autonomía de las escuelas y también dar a los padres la posibilidad de elegirla, como pasa por ejemplo en Chile. Las decisiones no recaen en unas pocas personas sino en cada escuela. Cada una decide sus estrategias, se alinea a estándares internacionales y rinde cuentas de su trabajo.

Esa sería una respuesta corta.

¿Cuál será tu próximo proyecto?

Algo en lo que me gustaría trabajar un día es en la brecha entre el esfuerzo que hacen los estudiantes en sus estudios y el resultado que perciben. Si un profesor quiere que sus alumnos se esfuercen en aprender y estudiar, el problema es el costo: el esfuerzo es ahora pero los beneficios son en el futuro. Si el alumno trabaja mucho ahora, en algunos años tendrá un mejor trabajo y más oportunidades pero el problema es que a veces tiende a subestimar los beneficios del futuro.

Me gustaría estudiar la manera en la que los profesores puedan dar a sus estudiantes un resultado inmediato a su conducta, de forma de que se pueda cerrar la brecha entre el esfuerzo y la devolución positiva. Este tipo de investigación corresponde al campo del “comportamiento económico”.

¿Qué te pareció Uruguay?

Me gustó mucho, incluso estoy tomando mate. Las personas son muy simpáticas y amistosas, nunca me sentí solo. Además, los uruguayos son muy positivos. Hablo poco español pero las personas con las que me encuentro me apoyan e intentan entenderme y ayudarme.

¿Lo encontraste muy distinto de Alemania?

No tanto. La mayoría de ustedes son descendientes de españoles, italianos y portugueses, así que no fue muy difícil la adaptación a la cultura. Sería distinto si viajara a China o a un país africano que sin duda son muy diferentes, pero aquí no tuve ninguna barrera grande desde el punto de vista cultural. Creo que mientras el país sea occidental, la transición es pequeña.