19.09.2017 |

"Nuestra profesión requiere de curiosidad y atrevimiento"

Lucía Di Cioco, alumni de la Facultad de Comunicación UM, cuenta su experiencia como periodista en la Antártida y en el curso “Periodistas en zonas hostiles” que realizó en la Escuela Nacional de Operaciones de Paz del Uruguay

Lucía Di Cioco pertenece a la generación 2013 de la Facultad de Comunicación de la UM. Se autodefine como una “persona inquieta, que siempre está probando cosas nuevas. Muy habladora y preguntona”, características que la impulsaron a realizar un intercambio en Japón a los 16 años y a elegir el periodismo como profesión.  

"Mi inquietud me llevó a comenzar a desarrollarme profesionalmente en el área de la comunicación en el primer año de facultad, con una pasantía en la Oficina de Prensa de la UM. Además, ese mismo año realicé una pasantía en la agencia de marketing online Pimod, donde trabajé hasta mediados de 2014”, contó Lucía.

Posteriormente, hasta agosto de 2017, trabajó en El Observador como periodista de Luces/Tendencias y redactora del blog “Flash. Cómo entrenar a un héroe”, donde compartió su experiencia como socializadora de un futuro perro de asistencia. 

“En El Observador pude darme cuenta de que nuestra profesión requiere de curiosidad y atrevimiento. Atrevimiento, porque depende de uno alcanzar lo inimaginable. Desde entrevistas con nominados al Oscar por dirección de efectos visuales, pasando por una entrevista a Steve Wozniak (creador de la primera Mac y uno de los fundadores de Apple) hasta viajar al mismísimo fin del mundo. Todo lo conseguí siendo atrevida y preguntándole a las personas correctas”, explicó.

En mayo de este año viajó como periodista a la Antártida y en agosto realizó el curso “Corresponsal de prensa. Periodistas en zonas hostiles” en la Escuela Nacional de Operaciones de Paz del Uruguay (ENOPU). En la siguiente entrevista cuenta su experiencia.

¿Qué te motivó a realizar un viaje a la Antártida?

El puntapié inicial fue Ana Pais, una editora que tuve en El Observador. Me preguntó por qué no intentaba postularme al viaje a la Antártida de los estudiantes de la Facultad de Ciencias. Creo que ella me contagió su filosofía: "Pierde el que no lo intenta". Ahora Ana trabaja en la BBC en Londres, así que....

En su momento lo di por algo lejano, pero recordé que Noelia González (también egresada de la UM) ya lo había hecho. Me contacté con el Instituto Antártico Uruguayo (IAU) y me dijeron que no había cupos, pero que podía postular un proyecto periodístico que ameritara el viaje, ya que la mayoría de los costos los cubren ellos. 

El proyecto mutó bastante, porque pasó un año y medio entre que lo aceptaron y el día del viaje. Al final terminó siendo una visita 360° por la Base Científica Antártica Artigas junto con un perfil de quiénes son los diez valientes que viven allá durante el invierno antártico.

Viajé del 21 de abril al 2 de mayo de 2017 y estuve en la Base Científica Antártica Artigas durante diez días. Fue el último viaje de la temporada, ya que durante el invierno no se realizan más viajes.

¿Cómo fue la experiencia?

Inolvidable. En muchos aspectos. Antes de llegar, el viaje en el Hércules ya es una gran experiencia. Luego, por un lado, está la parte humana. Conocí personas muy especiales, solidarias. Las campañas son realizadas por militares de las distintas fuerzas, además de los administrativos del IAU. El trabajo que realiza cada uno es muy importante para poder habitar la base. Uno se encariña con ese tipo de ambientes, porque es algo que en "tierra firme" cuesta encontrar. 

Por otro lado, está la naturaleza. Impone respeto, pero a su vez tranquilidad. La Antártida es tierra de paz y ciencia, así lo dispone el Tratado Antártico del que Uruguay forma parte. Esto quiere decir que no está permitido el uso de armas, y que la estadía debe tener fines científicos, pero sin alterar el estado del medio ambiente. Eso, para mí, es lo más impactante. Es naturaleza pura (salvo donde están las bases) y todo tiene el potencial de matarte. Un elefante marino, un lago congelado, un trozo de hielo en el piso, una grieta en el glaciar, una ventisca repentina, un risco. El día en que llegamos con mi grupo había una sensación térmica de -37 grados. Si uno no va mentalizado sobre esas condiciones puede terminar mal. Pero si uno va preparado la Antártida es un espectáculo visual.

¿Con qué objetivos decidiste realizar el curso “Corresponsal de prensa. Periodistas en zonas hostiles”?

Cecilia Arregui, egresada de la UM y compañera en el diario, había hecho el curso el año pasado con el fin de ir a cubrir la misión de paz uruguaya en la República Democrática del Congo. Ella me contó en qué consistía y me llamó la atención, así que cuando vi que estaban abiertas las inscripciones no lo dudé. 

Una vez comenzado el curso me di cuenta de que me podía ser útil para cubrir la misión en el Congo, pero también la salida de un partido, un asalto, una toma de rehenes, el asedio en un barrio. Porque hoy en día una zona hostil puede estar en cualquier lado. Como está el mundo hoy, con la violencia y la agresión a la distancia de un clic, nunca está de más formarse en este tipo de experiencias. 

¿Qué fue lo que más te interesó del curso y considerás que aportó a tu formación como periodista?

Por un lado, la experiencia de los instructores porque todas las enseñanzas terminaban con el ejemplo de una vivencia. Además, la información que recibíamos era de boca de los mejores, porque los cascos azules uruguayos son reconocidos por su labor en todo el mundo.

Por otro lado, la parte práctica. Durante el campamento en Abra de Castellanos, en Lavalleja, nos tomaron de rehenes, nos incautaron cosas, tuvimos que aplicar la negociación en ambientes tensos, nos atacaron mientras dormíamos. Nos hicieron pasar muy mal, pero con el fin de acercarnos lo más posible a una situación hostil real en la que tus credenciales de periodista no te van a ayudar en nada.

Claro que con un curso de una semana no somos McGyver, pero al menos tuvimos un vistazo de las formas en que una situación de este tipo puede desencadenarse. ¡Yo ya estoy esperando la segunda parte del curso!

¿Qué es lo que más disfrutás de tu trabajo?

El dinamismo. El periodismo es la profesión que me permite desarrollar mi inquietud. Hay un abanico muy amplio de temas para cubrir que solamente tienen el límite que tu imaginación les ponga.

¿Qué herramientas te brindó la UM para desarrollarte profesionalmente?

En estar atenta a cuáles son las últimas tendencias en la profesión. Las formas en que las personas consumen historias, en cualquier medio, cambian en el día a día. Las materias en la UM buscan estar siempre actualizadas en ese sentido, así que al salir al mercado laboral no es necesario hacer una "puesta a punto".