21.04.2017 |

"El fútbol es mi cable a tierra"

Del 21 al 23 de abril se llevará a cabo en Colonia la 14º edición del Polideportivo Universitario organizado por la UM. En el marco del evento hablamos con Pamela Nieres, integrante del equipo de fútbol femenino de la UM

Pamela Nieres tiene 23 años y es egresada de la Facultad de Educación y Humanidades de la UM tras cursar Magisterio. Cuando comenzó la carrera en 2012 también ingresó al equipo de fútbol femenino de la UM que recién estaba empezando a formarse. Como tenía una vocación más allá del deporte, ser maestra, el estudio siempre fue su prioridad. “Si tenía que faltar a una práctica o a un partido para estudiar, ni siquiera me lo cuestionaba, lo hacía. Fundamentalmente porque nunca vi el fútbol como una carrera ni como una fuente laboral. Primero porque el fútbol femenino en Uruguay es completamente amateur y segundo porque lo consideraba una actividad de ocio y disfrute”, explicó Pamela.

Su posición en la cancha varía según el partido, pero siempre juega adelante. En fútbol sala sería el pivot, en cancha de 11 puntera por izquierda y en canchas más chicas el número 9. “Juego ahí porque soy muy mala defendiendo y porque me gusta más estar cerca del arco para ayudar a hacer un gol”, aclaró.

Al preguntarle si tiene como referente a algún jugador no dio nombres, dijo que se siente identificada con aquellos que tratan de jugar pensando en el equipo y que pasan la pelota para que llegue al arco, sin preocuparse por destacarse de forma individual.

La pasión por el deporte es algo que heredó de su familia. Por influencia de su hermana se hizo hincha de Nacional y llegó a jugar en la AUF, en el equipo de primera de este cuadro. Su padre jugó al fútbol en su juventud y su madre practicó atletismo y voleibol, pero su gusto por el fútbol comenzó viendo jugar a su hermano. “Yo lo acompañaba a la cancha y me moría de ganas de entrar. Cada vez que la pelota se iba para afuera yo la devolvía de una patada. El técnico percibió que tenía muchas ganas de entrar y me preguntó si quería jugar. Ese día practiqué con ellos y nunca más pudieron sacarme de la cancha”, contó Pamela. Y así fue que el primer cuadro en el que jugó se llamaba "Líder" y era sólo de varones. 

Para ella el fútbol es su “cable a tierra”. Aunque por la noche llegue cansada a su casa hace el esfuerzo para ir a las prácticas porque la sacan de la rutina y porque disfruta del tiempo compartido con sus compañeras. “Además, cuando corres detrás de una pelota, se siente algo bastante difícil de explicar, que sólo entenderá el que alguna vez lo hizo”, añadió.

Desde un principio se sintió muy cómoda con el ambiente que rodea al equipo, donde prima el compañerismo, el respeto, la alegría y la diversión: “Las exigencias del entrenador se ajustan a lo que cada una puede rendir, teniendo en cuenta que llegamos a la práctica después de un día de mucho estudio y trabajo. Con Álvaro nunca dejamos de aprender y se nota el avance del equipo a medida que pasan los meses, pero también sabe que vamos a divertirnos y a distendernos.Te dirige siempre desde el aliento y eso es muy importante para confiar en una misma en la cancha”.