"No me olvidaré nunca del verano de 1985; estaba en la playa y cada persona con la que me encontraba me decía que estaba loco, que cómo había agarrado algo imposible de acomodar", recordó Ricardo Pascale durante su exposición en el seminario de historia reciente, mientras hablaba de la situación en la que recibió el país luego de la dictadura. "En el área económica teníamos todos los desequilibrios juntos".
La clase que dictó el economista tuvo como eje principal una serie de anécdotas que retrataban las distintas situaciones que tuvieron que afrontar para salir de los desbarajustes económicos que dejó el gobierno de facto. "Era un conjunto de ollas a presión que se iban destapando", expresó Pascale para retratar la situación.
Hacia el comienzo de su conferencia, el economista destacó la labor de la CONAPRO (Concertación Nacional Programática). Luego de 12 años de silencio, la posibilidad de intercambiar ideas y analizar los temas relevantes para el país con integrantes de todos los partidos políticos significaba un cambio rotundo; aunque los puntos fueran divergentes, el hecho de discutir ya marcaba otro rumbo para Uruguay.
Sobre cómo se formó el equipo económico que tomó la posta en el primer gobierno de Julio María Sanguinetti, Pascale aclaró que fue conformado por el presidente y por Wilson Ferreira. Y que si bien en un principio el propio economista no quería "saber de nada" con el cargo, una frase de Sanguinetti lo terminó convenciendo: "Me preguntó si yo estaba trabajando bien en ese momento y yo le dije que sí, entonces me pregunto para qué quería la plata si no iba a tener un país donde gastarla".
"¡Reactivación ya!" Al recordar las cifras económicas del país en ese momento, Pascale expresó que no podía olvidarse de la frase "reactivación ya". Refiriéndose a los principales indicadores del país en 1985, recordó que el PBI había tenido más de 15% de caída desde 1982 con la crisis financiera, que el desempleo era del 14%, la inflación llegaba al 70% y los salarios habían caído un 30%. Con ese panorama, el economista manifestó que los cuatro objetivos económicos -crecimiento, estabilidad, empleo y distribución del ingreso- estaban destruidos. "No podíamos priorizar uno de los objetivos porque se nos caía todo el resto; entonces llegamos al compromiso de trabajar sobre los cuatro, buscando mantener los equilibrios macroeconómicos. La prioridad era arreglar la economía, pero sujeta a consolidar una frágil democracia que acababa de nacer", explicó.
Dos grandes lecciones Para finalizar la conferencia, Ricardo Pascale manifestó que su experiencia al frente del Banco Central en el primer gobierno post dictadura le dejó dos grandes lecciones: "Lo primero que destaco es la importancia que tiene el reestablecimiento de la confianza. Recién luego de un año y medio empezamos a percibir que la gente empezaba a dar un cierto crédito a lo que se estaba haciendo". Sobre la segunda lección aprendida, el economista agregó: "Todo se pudo lograr gracias al consenso, por eso todavía soy optimista".
Programa completo del seminario de "Historia del pasado reciente"
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